APRENDER A DECIR ADIÓS.
Algunos escritores no podríamos comparar nuestra obra con un hijo. Hay abismales diferencias. Sin embargo, puede que haya ciertos puntos en común.
A un libro se lo imagina un día desde sus primeras hojas. Se da apariencia y forma a medida que la imaginación nos acompaña. Paso a paso se lo ama cada día más. Nos sentimos dichosos al recorrer las líneas que forman la historia, porque tuvimos la suerte que las musas conspiraran de nuestro lado.
Hay etapas en que notaremos nuestra obra crecer y nos relajaremos confiando que todo irá bien. En otras, sentiremos que decae. Un libro para el autor es una expresión no solo de la imaginación sino un reflejo de como nos sentimos. Sin embargo, seguiremos en el viaje placentero de compartir nuestra locura. A veces preocupados porque la mente en blanco nos hace jugarretas, otra veces nos sabemos inspirados y es fácil crear y escribir casi al mismo tiempo. Pero siempre seguimos en pie, junto a la obra.
Con el paso del tiempo nos habremos metido en cada paisaje descrito, en cada personaje creado, viviendo como propia las experiencias, sus estados de ánimo, los triunfos y fracasos. Como escritor, reímos y lloramos con ellos. Eso hacemos para poder expresar con nitidez y claridad cada pasaje, hoja por hoja. En el caso de haber logrado lo mismo con el lector, podemos sentirnos privilegiados y satisfechos.
Pero al igual que con los hijos, reitero salvando distancias, llegará un día que esa obra que creamos y vimos crecer, habrá que soltarla y decirle adiós. Cerrar la etapa no es fácil para quien ha dado el corazón en cada página. Sin embargo debe hacerse.
Estoy segura que al llegar el momento me sentiré triste, quizás perciba un desgarro o vacío, pero sería terrible que por querer permanecer se convirtiera en pasajes redundantes sin incentivo para el lector.
Saber decir adiós no es nada fácil. Tu libro es parte importante de tu vida y las despedidas nunca son agradables. Pero ni ustedes ni los Craig se lo merecen. Siempre es mejor retirarse a tiempo en todos los órdenes de la vida.
Esta saga que amo tanto aún no concluirá, quizás en un libro o dos más. Aún no lo he definido. Sin embargo, quiero que sepan que ha sido y será por el tiempo que reste, un lazo entre ustedes y yo. Que es un placer escribir para mí y para cada lector que sigue con entusiasmo. Por más que todo tenga un final, los Craig ya están en cada corazón de los que me leen.
Muchas gracias por estar junto a mí.


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